Un amor de verano que terminó en casamiento
Ella había ido con la madre y con las tías, caminando. El, con un amigo camionero, en camión. Ella estudiaba para ser periodista deportivo. El era mozo. Ella jura que jamás lo había visto. El, que la miraba pasar por la ventana de su casa. Ella se disfrazó y fue al Carnaval. El, a buscarla. Silvia Vela (39) y Claudio Chauque (42) se encontraron una noche de febrero de 1987 en un baile de carnaval en el Club Cuyaya, en San Salvador de Jujuy. Se acuerdan que bailaron un tema de Ricky Maravilla, que él compró Rey Momo y la cubrió de espuma, que fue la noche del primer beso.
Al día siguiente, Claudio volvió al club pero ya no la encontró. "Después de esa noche salimos algunas veces y me invitó a cenar para mi cumpleaños, pero yo trabajaba desde las 5 de la mañana en una radio y después viajaba todos los días desde Jujuy a Salta para ir a la facultad", cuenta Silvia. "La verdad es que no le daba mucha importancia, pensaba que sólo era un amor de verano".
Pasaron algunos años hasta que Claudio le dijo que quería que fuera su novia. Se casaron siete veranos después, un 22 de enero, y en seguida, llegó la primera gran prueba: "En la luna de miel quedé embarazada, pero unos días después, mi marido tuvo que viajar por trabajo y no lo pude ver por tres meses". Pero resistieron. María Victoria, aquel bebé, hoy tiene nueve años. Después vino Guadalupe, de siete. Este verano, Silvia y Claudio habían planeado rumbear para Chile, pero a último momento, cargaron a la madre, a la hermana de la madre, a la hermana, al cuñado y a los sobrinos de ella y apuntaron a las playas del sur de Brasil. Es que era una fecha para festejar: días más, días menos, un febrero de hace 22 años se conocieron y un enero de hace diez se casaron.
Fuente: http://www.clarin.com/diario/2009/02/15/sociedad/s-01859297.htm
Al día siguiente, Claudio volvió al club pero ya no la encontró. "Después de esa noche salimos algunas veces y me invitó a cenar para mi cumpleaños, pero yo trabajaba desde las 5 de la mañana en una radio y después viajaba todos los días desde Jujuy a Salta para ir a la facultad", cuenta Silvia. "La verdad es que no le daba mucha importancia, pensaba que sólo era un amor de verano".
Pasaron algunos años hasta que Claudio le dijo que quería que fuera su novia. Se casaron siete veranos después, un 22 de enero, y en seguida, llegó la primera gran prueba: "En la luna de miel quedé embarazada, pero unos días después, mi marido tuvo que viajar por trabajo y no lo pude ver por tres meses". Pero resistieron. María Victoria, aquel bebé, hoy tiene nueve años. Después vino Guadalupe, de siete. Este verano, Silvia y Claudio habían planeado rumbear para Chile, pero a último momento, cargaron a la madre, a la hermana de la madre, a la hermana, al cuñado y a los sobrinos de ella y apuntaron a las playas del sur de Brasil. Es que era una fecha para festejar: días más, días menos, un febrero de hace 22 años se conocieron y un enero de hace diez se casaron.
Fuente: http://www.clarin.com/diario/2009/02/15/sociedad/s-01859297.htm
